Cerraduras inteligentes: qué modelo entra en tu puerta

Guía de compra

Cerraduras inteligentes: qué modelo entra en tu puerta

La duda que frena la compra casi nunca es qué hace una cerradura inteligente. Eso se entiende en dos minutos: abrís con la huella, con el celular o con un código, y dejás de andar con llaves.

La duda real es otra: ¿entra en mi puerta? Y es una buena duda, porque las guías que aparecen en Google están escritas para puertas de Estados Unidos o Europa. Acá tenemos rejas de perfil angosto, puertas de aluminio con caja angosta y portones que se comen el sol y la lluvia todo el año. No es lo mismo.

Esta guía te dice qué medir antes de comprar, qué modelo corresponde a cada tipo de puerta y, sobre todo, qué datos el fabricante no publica y conviene verificar antes de pagar.

Empecemos por el final: qué corresponde a cada puerta

Si tenés apuro, esta tabla te resuelve el 80% del problema. Después bajás al detalle.

Tu puerta Modelo Por qué
Madera maciza, entrada principal EZVIZ DL05 Huella en la manija, admite 30 a 110 mm de espesor y tolera de -25 a 70 °C
Madera o aluminio, y querés lo mejor EZVIZ DL50 Facial 3D, traba multipunto y cilindro de alta seguridad. Solo para puerta protegida
Perfil angosto de aluminio EZVIZ Slim Cuerpo de 40 mm de ancho, pensado para largueros donde no entra una cerradura común
Reja de entrada EZVIZ Slim doble huella Lector y teclado de los dos lados: entrás y salís sin llave
Vidrio templado, local u oficina Cerradura para puerta de vidrio Para vidrio de 10 a 15 mm, sin obra ni cableado
Puerta interior, oficina o alquiler Manija digital TTLock Usa las medidas de una cerradura de pestillo común y controla asistencia
Cajón, mueble o depósito Cerradura para cajones Va oculta, admite paneles de 3 a 50 mm y no necesita cableado

Las tres medidas que tenés que tomar

Con una cinta métrica y cinco minutos evitás la devolución más común del rubro. Anotá estos tres números antes de comprar cualquier cerradura.

1 · Espesor de la puerta

Abrí la puerta y medí el canto, de la cara de adelante a la de atrás. Es el dato más fácil y el que más rechazos genera.

La mayoría de las puertas de vivienda cae entre 35 y 45 mm, así que casi siempre entra. El problema aparece en dos extremos: puertas blindadas o de doble chapa que superan los 110 mm, y puertas de placa muy finas que no llegan a 30 mm.

2 · Distancia del borde al centro de la manija

Medí desde el borde de la puerta hasta el centro del agujero donde está la manija o el cilindro. En el rubro se llama backset, y define si la caja de la cerradura nueva coincide con la perforación que ya tenés.

En Argentina los valores más comunes son 60 mm en puertas de madera y 25 a 35 mm en perfiles de aluminio. Si tu puerta tiene backset chico, necesitás sí o sí un modelo slim.

3 · Ancho del larguero

Es el ancho del marco vertical de la puerta, la franja donde va montada la cerradura. En una puerta de madera sobra lugar. En una reja o en un perfil de aluminio puede haber apenas cuatro o cinco centímetros, y ahí la mitad de los modelos del mercado quedan descartados de entrada.

Seamos honestos con esto

El backset exacto de cada modelo no lo publica el fabricante en su ficha técnica. Publica un código de caja (5085, 6068, 2885, 3585) que la industria interpreta por convención, pero que no es una especificación declarada. Cualquiera que te tire un número de backset con total seguridad te lo está estimando. Nosotros preferimos verificarlo contra la puerta real antes de que compres.

Puerta de madera: la instalación más simple

Es el mejor escenario. Hay lugar de sobra, el material se trabaja bien y casi cualquier modelo entra.

La EZVIZ DL05 es la opción que más recomendamos para entrada principal. Tiene el lector de huella en la manija, así que abrís con el mismo gesto de siempre. Abre además por código, tarjeta, Bluetooth y llave mecánica, y admite espesores de 30 a 110 mm, que cubre prácticamente cualquier puerta de vivienda.

Dos detalles que suman en el uso diario: los códigos anti mirones, que te dejan anteponer dígitos al azar para que nadie te espíe la clave desde atrás, y el aviso al celular cuando alguien abre la puerta. Si tenés chicos que vuelven del colegio, esa notificación vale más que la cerradura.

Si querés dar un paso más, la EZVIZ DL50 suma reconocimiento facial 3D. No se engaña con una foto porque mapea el rostro con luz estructurada, y los datos biométricos quedan guardados en un chip dentro de la cerradura, no en la nube. Tiene traba multipunto y batería de litio de 5.000 mAh con hasta cuatro meses de autonomía.

Puerta de aluminio: acá empieza lo interesante

El aluminio es el caso donde más gente compra mal. El perfil es angosto, la caja de la cerradura es de las llamadas de caja angosta, y una cerradura pensada para madera simplemente no tiene dónde apoyarse.

Para eso está la EZVIZ Slim. El cuerpo mide 40 mm de ancho, contra los 67 a 72 mm de un modelo estándar. Esa diferencia es la que decide si entra o no. Admite espesores de 30 a 120 mm y abre por huella, PIN, tarjeta RFID, app y llave mecánica.

Otra opción, si tu puerta interior de aluminio ya tiene una cerradura de pestillo común, es la cerradura con manija digital TTLock. Se ajusta con dos tornillos pasantes, usa las mismas medidas que la cerradura que sacás y sirve tanto para apertura izquierda como derecha. Lee la huella en menos de 0,3 segundos y admite hasta 300 usuarios con permisos temporales, cíclicos o de un solo uso. Para una oficina donde entra y sale gente distinta cada día, es la más práctica.

Reja y exterior: el caso más exigente

Una reja combina los dos problemas a la vez: perfil angosto y exposición al agua, al polvo y al sol. Y suma uno propio, que es el que más molesta en el día a día.

En una reja no alcanza con poder entrar. También tenés que poder salir sin llave, porque si la cerradura solo tiene lector del lado de afuera, quedás obligado a dejar una llave colgada del lado de adentro. Y una llave colgada al lado de una reja es exactamente el problema que querías resolver.

La EZVIZ Slim doble huella resuelve las tres cosas. Mantiene el cuerpo angosto de 40 mm y trae lector de huella y teclado numérico de los dos lados. Entrás con el dedo y salís con el dedo.

Antes de comprar para reja, consultanos

Las fichas técnicas oficiales de este modelo declaran distintos grados de protección según la fuente que mires. No es lo mismo una reja bajo alero que una expuesta a la lluvia de frente. Escribinos contándonos cómo está tu reja y te decimos si corresponde este modelo o conviene otra solución. Preferimos perder una venta antes que venderte algo que se moje.

La letra chica del IP que casi nadie lee

Este punto merece su propio apartado porque es la fuente de reclamos más común y se evita leyendo una línea.

Cuando una cerradura declara un grado de protección tipo IP65, en la mayoría de los modelos ese grado corresponde solamente al panel exterior. El panel interior, el que va del lado de adentro de la puerta, no tiene la misma protección. Y tiene toda la lógica: se supone que ese lado está a resguardo.

El problema aparece cuando alguien instala la cerradura en una reja de calle, donde los dos paneles están afuera. Ahí el panel interior queda expuesto a la lluvia sin estar preparado, y falla a los pocos meses. No es un defecto del producto: es una instalación fuera de especificación.

Mirá también la temperatura de operación. Algunos modelos trabajan de -25 a 70 °C y otros solo de -10 a 55 °C. Una puerta metálica al sol del verano en el litoral supera los 55 °C en la superficie más seguido de lo que uno imagina.

Vidrio templado: locales y oficinas

Acá la medida que manda es el espesor del vidrio. La cerradura para puerta de vidrio trabaja con vidrios de 10 a 15 mm, que es el rango habitual de un templado comercial. No necesita obra ni cableado.

Para un local con varios empleados, lo que la hace útil no es la huella sino el registro: guarda hasta 5.000 eventos y admite 100 huellas, 100 códigos y 100 tarjetas. Sabés quién abrió y a qué hora, sin instalar un sistema de control de accesos completo.

Cajones y muebles

Es la aplicación que menos se piensa y más se agradece después. La cerradura biométrica para cajones va escondida adentro del mueble, sin manijas ni bocallaves a la vista. El cajón se destraba con un toque.

Admite paneles de 3 a 50 mm, guarda hasta 20 huellas y anda cerca de 4.500 aperturas con tres pilas AAA. Para el cajón de la documentación, la caja del negocio o el botiquín, resuelve el problema sin llave que perder.

¿Y si se corta la luz o se agota la batería?

Es la pregunta que más nos hacen, y la respuesta tranquiliza: un corte de luz no afecta a la cerradura. Todas funcionan a pilas o con batería propia. Cuando se corta la luz, tu cerradura sigue abriendo con la huella igual que siempre.

Lo único que se pierde durante un corte es la conexión WiFi, o sea la apertura remota desde el celular estando lejos de casa. La huella, el código y la llave siguen andando.

Y si se agota la batería, hay tres respaldos, en este orden:

Primero, el aviso. La cerradura te avisa cuando la batería está baja, con tiempo. No se apaga de golpe.

Segundo, la alimentación de emergencia. Casi todos los modelos tienen un puerto USB en la parte de abajo. Le enchufás un power bank de los que usás para el celular, la cerradura se enciende y abrís.

Tercero, la llave mecánica. Los modelos de puerta de entrada incluyen llaves físicas de respaldo. Guardá una en el auto, en el trabajo o en lo de un familiar. No en la casa.

Sobre la autonomía real: la DL05 funciona con ocho pilas AA y el fabricante declara hasta 365 días con uso normal y el WiFi apagado. La DL50 usa batería de litio recargable con hasta cuatro meses. La de manija digital ronda las 10.000 aperturas, cerca de un año en una casa de familia.

¿La instalo yo o llamo a alguien?

Depende de dos cosas: si estás reemplazando una cerradura existente y de qué material es la puerta.

Lo podés hacer vos si la puerta es de madera, ya tiene una cerradura del mismo tipo y las medidas coinciden. Es cambiar una por otra, con destornillador, en un rato. Los modelos vienen con plantilla de perforación.

Conviene un técnico si hay que perforar de cero, si la puerta es de aluminio o metálica, si es una reja, o si las medidas no coinciden y hay que adaptar. En aluminio, una perforación mal hecha no tiene arreglo: no se rellena como la madera.

Y una diferencia que aparece recién después de la compra: si comprás en una publicación anónima y algo no anda, quedás solo con un número de seguimiento. Nosotros gestionamos la garantía oficial de 12 meses y tenemos taller propio en Rafaela.

La forma más rápida de saberlo

Sacale una foto a tu puerta abierta, donde se vea el canto y la cerradura actual, y mandanosla por WhatsApp. Te decimos qué modelo entra y cuál no. Es gratis y te ahorra la devolución.

Resumen para llevar

Medí tres números antes de comprar: espesor de la puerta, distancia del borde al centro de la manija y ancho del larguero. Con eso solo, ya sabés el 80%.

Si la puerta es de madera, tenés vía libre. Si es de aluminio, buscá un modelo slim. Si es una reja, además necesitás lector de los dos lados y que la protección contra agua sea la adecuada para tu caso.

Y no te preocupes por los cortes de luz: la cerradura anda con pilas, te avisa antes de quedarse sin batería y siempre tenés la llave física de respaldo.

Podés ver todos los modelos disponibles, con precio y stock, en nuestra sección de cerraduras inteligentes. Enviamos a todo el país y financiamos en hasta 12 cuotas.

Consultanos por WhatsApp cuál entra en tu puerta

Los datos técnicos de esta nota provienen de las fichas oficiales de los fabricantes. Las especificaciones pueden variar según la partida y el fabricante puede modificarlas sin aviso. Ante cualquier duda de compatibilidad, consultanos antes de comprar.